La desnutrición en sus diversas formas
es la más común de las enfermedades. Sus causas se deben
en general a deficientes recursos económicos o a enfermedades que comprometen el buen
estado nutricional. Según el
manual internacional
de clasificación de enfermedades es una complicación médica posible pero que puede prevenirse y que tiene impacto muy importante
sobre el resultado de los tratamientos.
Hoy en día la desnutrición es aceptada como un
factor común en la practica clínica que tiene como consecuencias un aumento en el tiempo de estancia hospitalaria,
morbilidad y mortalidad en los pacientes hospitalizados, debido al alto riesgo de complicaciones como
infecciones, flebitis, embolismo pulmonar, falla respiratoria, baja cicatrización de heridas y fístula que estos sufren. Como
consecuencia, la estancia hospitalaria y los costos de
la terapia se incrementan significativamente.
El estado nutricional en condiciones
normales es la resultante del balance entre lo consumido y lo requerido, lo cual está determinado por la calidad y cantidad de nutrientes
de la dieta y por su utilización completa en el organismo.
En los últimos años se le había restado importancia a la valoración
nutricional de los pacientes, ya que los parámetros hasta ahora desarrollados no han sido son aprobados debido a que en algunos
casos se ven afectados por la respuesta a la enfermedad per se, además de representar una relación costo-beneficio importante
para el paciente. Pero ahora debido al impacto que tiene la nutrición en la evolución clínica, se ha acrecentado
el interés por encontrar un marcador
preciso de mal nutrición.
La valoración nutricional debe formar parte integral de toda evaluación clínica con el fin de
identificar pacientes que requieren un soporte nutricional agresivo y temprano con el fin de disminuir los riesgos de morbimortalidad
secundarios a la desnutrición preexistente en los pacientes hospitalizados.